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  • Un videojuego gratuito (www.aislados.es). Para ser utilizado de forma individual o en grupo. Es la propia mecánica del juego, con el posterior apoyo del educador, la que ayuda al alumno a asimilar los contenidos. El formato, una aventura gráfica con diálogos, retos, pruebas y minijuegos, nos asegura la motivación por parte del alumnado.
  • Un juego de rol Un educador debe ir dirigiendo una historia donde los jugadores interactúan y trabajan los contenidos propuestos en tableros de juego creados para nuestra aventura. Este material está evaluado por la Universidad Complutense de Madrid. Más información aquí.
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Ocio y adicciones

El tiempo para uno mismo es uno de los logros más importantes del ser humano. El ocio es un derecho fundamental que influye en nuestro bienestar y aprendizaje, en la manera de gestionar nuestras tensiones y en nuestra socialización. El ocio va, por tanto, más allá de la diversión.

Ya no se vive para trabajar. Ahora se trabaja para vivir. En los jóvenes, el uso del tiempo libre tiene mucha relación con el desarrollo de su identidad, siendo uno de los momentos fundamentales en el que se intercambian normas, valores y modelos de comportamiento sin la supervisión de los adultos. Es importante promover una reflexión con los adolescentes, fomentando la búsqueda activa entre las variadas alternativas, para saciar las necesidades propias de su edad, de sus intereses y motivaciones (búsqueda de sensaciones, cierta transgresión…). El ocio, además, mueve mucho dinero y convierte a los jóvenes en potenciales consumidores de actividades (cine, discotecas, deportes…).

Las actividades de ocio consideradas educativas fomentan la capacidad de elegir y la creatividad, desarrollando habilidades sociales y la apertura hacia nuevos intereses, favoreciendo la seguridad en sí mismos y los contactos sociales positivos.

Pero también es cierto que es en contextos de ocio donde suelen producirse algunos comportamientos de riesgo, principalmente con el uso de drogas y las nuevas tecnologías. Así, el estilo de ocio que tengan los adolescentes puede convertirse en un factor de riesgo o de protección para el desarrollo de conductas problemáticas. Aburrirse, no sentirse adaptad@, encontrarse insatisfech@, provoca que haya mayor riesgo de consumir drogas o abusar del móvil e internet, y de que ese tipo de conductas se conviertan en el eje que vertebre su tiempo libre.

A todas las familias nos preocupa que nuestr@s hij@s desarrollen adicciones, entendiendo éstas como cualquier actividad que una persona sea incapaz de controlar, que la lleve a conductas compulsivas y que afecte a sus áreas vitales (familia, estudios...). Aquí, nos referiremos principalmente a la adicción a las drogas y a las nuevas tecnologías.

Todo comportamiento que genere placer es susceptible de querer ser repetido. En algunos casos, puede llegar a convertirse en problemático, interfiriendo en la vida diaria y suponiendo un malestar cuando no pueda realizarlo. Para definir la relación que tenemos con algunas sustancias u objetos pueden establecerse tres categorías:

USO: Es poder utilizar algo sin que ello te genere ninguna dificultad. Ni la cantidad de tiempo ni el modo de empleo dan lugar a consecuencias negativas.

ABUSO: Es excederse al usar algo. No tiene tanto que ver la frecuencia de los usos (a veces un solo uso ya puede considerarse de riesgo o abusivo). Es una forma de relación que comienza a tener consecuencias negativas para la persona tales como descuido de responsabilidades, pérdida de interés en otras actividades...

DEPENDENCIA: Es una relación en la que tú ya no decides. Comienzas a utilizar ese bastón para no estar mal, no para tener sensaciones placenteras. Te encuentras mal si no estás desarrollando ese hábito (síndrome de abstinencia) y siempre necesitas más (tolerancia).

Algunas señales de que estamos pasando del uso al abuso o dependencia podrían ser:

  • Necesitar siempre más y pasar mucho tiempo pensando en ello.
  • Mostrar cambios de humor - Emociones displacenteras-, sobre todo cuando no podemos hacerlo. El aislamiento en casa, la disminución en la comunicación o las mentiras en relación al comportamiento pueden darnos pistas.
  • Dejación del cuidado personal, responsabilidades y otras aficiones (la actitud y el rendimiento en el instituto suelen ser síntomas de cómo van las cosas).
  • Aviso de la gente de tu entorno.

Como en otras cuestiones, los modelos, valores y normas de la familia serán fundamentales para los jóvenes. Es probable que nuestr@s hij@s usen, en algún momento de su vida y dentro de su tiempo de ocio y de socialización, determinadas sustancias (u objetos) sin generar problemas especiales. De todas formas es importante ser conocedor de los riesgos que esto puede suponer.

¿QUÉ ENTENDEMOS POR DROGAS?

Es considerada Droga “Toda sustancia que introducida en el organismo, puede modificar una o más funciones de éste, capaz de generar dependencia (ganas de tomar la sustancia de un modo continuado o periódico, a fin de obtener sus efectos y, a veces, de evitar el malestar de su falta). ”

El perfil actual del consumidor suele ser alguien joven e integrado en la sociedad que usa la droga para divertirse y socializarse sin ser muy consciente de sus riesgos. No obstante, el uso recreativo de drogas está asociado a importantes riesgos, sobre todo a edades tempranas. El abuso de drogas suele conllevar dificultades en el instituto, problemas en la familia y/o de comportamiento.

MÓVILES, VIDEOJUEGOS, ORDENADORES, REDES SOCIALES...

Una de las actividades de ocio principales en los adolescentes actuales son las nuevas tecnologías. Los adolescentes del siglo XXI han crecido en un entorno sociocultural marcado por el desarrollo de los móviles, consolas de última generación y ordenadores. Es por ello, por lo que se les conoce como la generación de nativos digitales.

Niños y niñas muy pequeños interaccionan con los smartphones, ordenadores o tablets con absoluta destreza y naturalidad. En la mayoría de las ocasiones el acceso de los jóvenes a las nuevas tecnologías es positivo y autodidacta. A los adultos suele preocuparles más los efectos negativos que puedan derivarse del uso de estas nuevas tecnologías, que los posibles beneficios. No siempre se educa en el uso.

¿Por qué les gustan tanto los móviles? (Choliz 2008). Porque les dan autonomía, independencia, identidad y prestigio. Es un objeto personalizable que refleja actitudes y valores, suponiendo además una actividad de ocio ilimitada que les motiva. Aplicaciones, redes sociales y juegos suponen una forma de comunicación que les ayuda a establecer relaciones sociales y un reto óptimo para sus capacidades e imaginación.

ALGUNAS ORIENTACIONES PARA CASA

¿Qué podemos hacer en casa para prevenir relaciones negativas con las drogas y las nuevas tecnologías?

  • Es muy importante conocer a tu hijo para prevenir estos comportamientos. Saber sus gustos, sus hobbys, conocer a los amigos, saber de sus dificultades y de sus estados de ánimo.... Las circunstancias personales de cada sujeto pueden ser importantes señales de cómo el uso de algunas sustancias puede estar afectándoles.
  • No hay varitas mágicas ni resultados inmediatos. El desarrollo de habilidades personales (como las que se trabajan en Aislados), un ambiente familiar acogedor, receptivo a la escucha (sin juicios) y la promoción de actividades de ocio constructivas y creativas en las que el abuso de drogas y/o nuevas tecnologías no tengan cabida son factores que les protegerán.
  • Las contradicciones entre lo que hacemos y lo que decimos harán que perdamos credibilidad. Por lo tanto, debemos revisar nuestra forma de usar los móviles, el alcohol, el tabaco, los medicamentos, el ordenador... explicando, cuando sea el caso, que hemos desarrollado una enfermedad y que nos cuesta dejar determinadas cosas.
  • Hablar de drogas con un adolescente no siempre es fácil. Es fundamental adaptar las conversaciones a la edad, necesidades y conocimientos previos de cada persona. No debemos hablar demasiado de sustancias que sean desconocidas para ellos a no ser que tengamos sospechas de que estén presentes en su grupo de amigos, centrándonos en las que sean de más fácil acceso (tabaco, alcohol, cánnabis, medicamento...). Debemos dar información real, concreta y exacta huyendo de opiniones, sin recurrir al miedo (que puede ser contrapreventivo) y desarrollando los aspectos positivos de no consumir.
  • Los adolescentes consideran que los adultos estamos fuera de su mundo, cuando hablamos de estas cosas. Para mostrarnos más cercanos y poder hacerles llegar información veraz debemos evitar:
    - Hablar como si lo supiéramos todo, evitando escuchar sus opiniones y sus vivencias. Juzgarles sin entender el porqué de sus comportamientos. Para no caer en este error debemos formarnos, para ser objetivos.
    - Ignorar sus experiencias y cómo las han interpretado. Hay que intentar pensar como ellos, dejando a un lado la visión adulta de las cosas.
    - Posturas demasiado tolerantes con el uso. Si ellos detectan que toleramos el uso, es posible que se confíen y desdramaticen, dejando de darle importancia a las posibles consecuencias.
  • Algunas ideas falsas y estereotipos suelen estar relacionadas con el inicio de comportamientos de riesgo asociados con el uso de drogas legales e ilegales. Es importante intentar desmontar estos mitos cuando veamos que los chavales los tienen presentes.
  • En el uso de nuevas tecnologías podemos establecer límites claros. Lugares, momentos y horarios realistas.
  • Promover el uso de las nuevas tecnología como fuente de disfrute e información y siempre tras haber acabado con sus obligaciones. Usar para algo, no para rellenar tiempos muertos (o para huir de emociones negativas como el aburrimiento o el enfado). Evitar el uso en lugares aislados de la casa.
  • Conocer las herramientas que utiliza, compartirlas y supervisar su uso (por lo menos hasta los 12 años); informando de los riesgos que supone el contacto con desconocidos y ayudándoles a proteger su identidad y su privacidad.

SI CREES QUE TU HIJ@ YA ESTÁ DESARROLLANDO UN PROBLEMA

  • Mantener la calma. No culparles ni echarles en cara sus comportamientos. Es una persona con un problema. No toda la persona es un problema. Mostrar confianza en que va a ser capaz de reformular su relación nociva con determinadas sustancias y objetos.
  • Intentar entender, no vigilar ni investigar. Es importante que nos busquen para ayudarles, no que huyan para que no les echemos la bronca. No es momento de recordarles todo lo que hemos hecho por ell@s.
  • Buscar el diálogo pausado para analizar las causas y entender qué está buscando con ese comportamiento. Dejar claro nuestros sentimientos de preocupación, pero también el de amor incondicional.
  • Evitar enfrentamientos y discusiones violentas. Cuando no esté por la labor, mejor buscar otro momento.
  • Si la conducta adictiva no cesa, acudir a profesionales que puedan asesorar sobre la gestión de cada caso concreto.