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  • Un videojuego gratuito (www.aislados.es). Para ser utilizado de forma individual o en grupo. Es la propia mecánica del juego, con el posterior apoyo del educador, la que ayuda al alumno a asimilar los contenidos. El formato, una aventura gráfica con diálogos, retos, pruebas y minijuegos, nos asegura la motivación por parte del alumnado.
  • Un juego de rol Un educador debe ir dirigiendo una historia donde los jugadores interactúan y trabajan los contenidos propuestos en tableros de juego creados para nuestra aventura. Este material está evaluado por la Universidad Complutense de Madrid. Más información aquí.
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Inteligencia emocional

¿QUÉ SON LAS EMOCIONES?

Las emociones son el motor que nos mueve. Son reacciones de los seres vivos ante las cosas que pasan a su alrededor. El miedo, el enfado o la alegría preparan nuestro cuerpo para responder de una forma u otra. Si abrimos un brick de leche y está rancia, todos reaccionaremos con una primera impresión de asco, una barrera defensiva, que nos previene frente a su consumo. Las emociones se manifiestan de la misma manera en todos los humanos desde que nacemos. Esas reacciones emocionales son inmediatas y difícilmente modulables.

Pensándolo bien, no existen tantas emociones diferentes. Se considera que las básicas y universales son: Tristeza, Alegría, Miedo, Sorpresa, Vergüenza, Asco y Enfado. El resto son una amplia gama de intensidades derivadas de éstas y de sus combinaciones, que dan lugar a lo que conocemos como sentimientos.

Sentimientos como el amor, la preocupación o la angustia son más estables en el tiempo, y en ellos interviene mucho más nuestra manera de interpretar las cosas que nos pasan. Por tanto son aprendidos, y están muy influidos por la cultura.

La infancia y la adolescencia son periodos fundamentales en el aprendizaje de la interpretación, la expresión y la gestión de estos estados emocionales. El tipo de modelos que nuestros padres nos ofrecen van dibujando un crisol emocional a través del cual nos moveremos el resto de nuestra vida.

Hoy se sabe que el aprendizaje de inteligencia emocional es imprescindible para el éxito académico, social, laboral y personal. De hecho, se le considera uno de los factores básicos para prevenir comportamientos violentos o consumos abusivos de drogas. A veces, el consumo de drogas o los comportamientos violentos son el producto de una mala gestión de estados emocionales negativos (rabia, frustración, inseguridad…). Está demostrada la relación entre el consumo de drogas y el déficit de habilidades emocionales de una persona.

¿CÓMO SE EXPRESAN Y SE TRANSMITEN LAS EMOCIONES?

El rostro humano es capaz de mostrar más de 7000 expresiones diferentes. Tenemos un total de 43 músculos en la cara que utilizamos, entre otras cosas, para comunicarle cómo estamos a los que nos rodean. Nuestro silencio o nuestra mirada, la postura de nuestro cuerpo, el gesto, el tacto o el movimiento son elementos que dan información. Forman parte de la comunicación que establecemos con otros, sin utilizar el lenguaje verbal.

Esto es lo que se conoce como comunicación no verbal. Los seres humanos la utilizamos y reconocemos prácticamente desde el nacimiento. Para unos padres, no es difícil comprender si el bebé siente emociones de agrado o desagrado por los gestos de su rostro o la postura de su cuerpo. Para el bebé, aunque no entienda las palabras, tampoco es complicado comprender si sus figuras de referencia se encuentran tensas o calmadas por el tono de su voz o la forma en la que lo sostienen en brazos.

Ser consciente de los mensajes que transmitimos con nuestro cuerpo y además poseer la habilidad de expresar verbalmente nuestras emociones y sentimientos, ya suponen un punto de partida sólido para incorporar esta dimensión del ser humano a nuestro estilo educativo como padres.

¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?

Es la capacidad de regular los sentimientos, identificando las diferentes emociones y gestionándolas de forma adecuada.

Reconocer nuestros propios sentimientos, ser capaces de evaluar la intensidad que tienen en ese momento preciso y expresarlos sin ofender o ridiculizarnos no siempre es fácil, y exige un esfuerzo por pararnos a pensar antes de actuar. Cada una de nuestras emociones o sentimientos lleva asociadas unas sensaciones corporales y mentales que habrá que identificar, siendo conscientes también de las necesidades que en nosotros se genera.

El AUTOCONTROL hace referencia a nuestra capacidad para no perder el control en situaciones de estrés o malestar. Cuando una persona pierde el control sobre sus emociones, esto se puede traducir en una “explosión” (verbal o física) o en un bloqueo (que haga que se quede quiet@). Es posible aprender o mejorar nuestras estrategias para autocontrolarnos y promover estados relacionados con la calma. Esto es difícil en la adolescencia, ya que es habitual que los estados emocionales cambien de manera rápida, casi como si fueran una montaña rusa.

Estrategias de autocontrol:

Para mejorar la gestión de nuestras emociones necesitamos observarnos (saber cómo nos comportamos), comprendernos (saber por qué actuamos así y en qué podemos mejorar) y poner en marcha herramientas para modificar lo que nos produce malestar. Todos utilizamos multitud de estrategias encaminadas a reducir o evitar las sensaciones que nos producen malestar y aumentar el bienestar. Algunas de las más frecuentes son:

  • Modificar la situación. Consiste en “hacer algo” para que aumente o disminuya la probabilidad de vernos implicados en una situación agradable o desagradable. Esta estrategia requiere que seamos capaces de predecir la probabilidad que tendremos de vernos implicados en esa situación y cómo nos hará sentir. Esta estrategia tiende a tener más en cuenta los beneficios a corto plazo.
  • Pensar en positivo o controlar los pensamientos negativos. Trata de cambiar la interpretación que hacemos de la situación para modificar su respuesta emocional. Es frecuente que los adultos, frente a la tristeza o el enfado de los niños pequeños, intenten distraerlos cambiando así su punto de atención o hacerles ver que su problema no es tan grave, enfocándoles hacia la solución.
  • Control de los síntomas fisiológicos - la respiración profunda. A menudo intentar controlar los síntomas que genera en nosotros una determinada emoción contribuye a relajar su intensidad. Respirar profundamente abriendo los pulmones y permitiendo la oxigenación del organismo ayuda a aliviar los síntomas emocionales.

Estas estrategias de regulación de emociones pueden ser adecuadas o inadecuadas según cómo y en qué circunstancias las uses.

¿DE QUÉ DEPENDEN NUESTROS SENTIMIENTOS?

En muchas ocasiones, lo que sentimos no tiene tanto que ver con lo que nos pasa, sino con cómo nos tomamos lo que nos pasa. Cómo nos lo contamos. Frente a una situación determinada pensamos sobre ello y, según lo que nos contemos, alimentaremos unos sentimientos u otros que motivarán nuestra forma de actuar, es decir, influirán significativamente en nuestro comportamiento.

Entender que tenemos cierto control sobre nuestros sentimientos y nuestras conductas desarrolla sujetos comprometidos con su historia vital. Son algunas de nuestras características internas las que determinan cómo sentimos y actuamos.

ORIENTACIONES PARA FAVORECER LA EDUCACIÓN EMOCIONAL EN CASA:

  • Ser conscientes de nuestras emociones y expresarlas adecuadamente en el momento oportuno es muy importante, ya que los adultos de la familia son el modelo a través del cual aprenden los menores.
  • Observar sus reacciones emocionales para entenderlas sin juzgarlas (aunque no nos guste lo que estamos escuchando), promoviendo el análisis de las situaciones y las interpretaciones que sobre ellas hacen, ayudándoles a pensar antes de actuar y a buscar soluciones alternativas son algunas pautas importantes a incorporar en nuestro día a día.
  • Preguntarles por sus emociones. Cómo se han sentido en determinados momentos, cómo creen que se sentirán los demás, cómo se sentirían si... Es fundamental ayudarles a entender lo que sienten (poniéndole un nombre) y a expresarlo. A veces lloran o explotan porque no saben verbalizar lo que les pasa.
  • Retrasar las gratificaciones ayuda a tolerar la frustración. No todo se puede conseguir a la primera y hay que saber convivir con cosas que no nos esperábamos. Tras la explosión negativa de emociones no deben conseguir lo que buscan.
  • Intentar evitar los reproches que afectan a toda la persona (eres…), centrarse en comportamientos concretos (lo que has hecho…), poniendo el énfasis en mejorarlos y dejando claro que es más importante el esfuerzo que el resultado.
  • Promover la reflexión sobre los estados emocionales de los demás, que la empatía sea en casa un valor a tener en cuenta.
  • Buscar espacios para reír juntos. El sentido del humor es una habilidad básica en la gestión de emociones que fomenta el autocontrol. Muéstrate positivo y optimista, así aprenderán que en la vida hay muchas cosas buenas que merecen ser tenidas en cuenta.
  • Todos tenemos derecho a sentir cualquier emoción. No por sentirla debemos ocultarla.

Lograr un equilibrio emocional no es tan difícil. Supone prestar atención a esa parte de nosotr@s y hacer pequeños cambios para aceptar y gestionar las emociones de forma eficaz.